LA POESIA VISUAL

por Mª Jesús Montía

 

Si el poeta se limita
a hacer versos,

habrá momentos en
que los versos

serán repetitivos.

Joan Brossa

 

Hombres y mujeres vivimos y nos rodeamos de un mundo visible que permite combinar elementos, signos, letras, símbolos, palabras, etc. Este conjunto de elementos permiten comunicarnos, expresarnos. La poesía visual, también llamada poesía experimental, aprovechando este mundo visible aparece dentro del mundo del arte como una ventana abierta a la libertad de creación y expresión.

Joan Brossa, (1919-1998) poeta que creó de forma diferente y consiguió provocar intelectualmente decía que el poema visual es aquello que también se podría escribir. Es cierto, ya que la poesía visual es poesía no escrita, porque... no todo hay que decirlo con palabras.

El poema visual permite evocar coherentemente sentimientos, misterios, ironías, dudas, y en ocasiones incluso permite transformar la realidad asociando imágenes que dan pie a mezclar lo obvio con la paradoja y en otras ocasiones, el componente visual se convierte en componente fónico. Aquello que puede parecer simple azar no lo es por casualidad dentro del poema visual. Lo no visible se convierte en visible. Lentamente, como ha ido sucediendo y más concretamente a partir de los años sesenta con la aparición de nuevas formas de hacer y entender el arte, la poesía visual va rompiendo moldes, ganando terreno y se le va dedicando la atención y el lugar concreto que se merece.

El poeta visual posee una peculiar mirada para observar todo lo que le rodea y aprovechando esa singular manera de mirar crea obras tendiendo siempre a simplificar con la imagen. Para él, crear es una necesidad y sabe que más allá de la imagen se puede ver mucho más, por este motivo insiste una y otra vez en este lenguaje visible, en esta forma de expresión y de creación.

La idea es el elemento fundamental en la poesía visual, por ello frente a un poema visual se debe pensar que el autor nos está regalando una parte importante de su tiempo creativo, pues esa idea-mensaje es el hilo conductor que une al poeta, la obra y la mirada del espectador. La idea es el pentagrama, la nota musical es la obra.

Frente a un poema visual el mensaje debe captarse rápidamente, después habrá que pasar unos minutos frente a la obra contemplándola hasta llegar incluso a sentir la sensación de desear acercar la mano y acariciarla como si fuera algo delicado. Cualquier espectador mínimamente atento puede descubrir su ironía, humor, su critica social, la sutileza poética con la que se transmite el mensaje. El espectador es el último eslabón de la cadena de creación, porque el poema visual y su creador necesitan de la complicidad y colaboración de ese espectador, por ello ante un poema visual solo es necesario querer ser cómplice con el autor de la obra y saber mirar, mirar, mirar con la mente abierta y estar predispuesto a recibir cualquier tipo de sensación que provoque.

Por más que se busque una definición concreta al término poesía visual, para entenderla con plenitud lo mejor es acercarse a contemplar las exposiciones que autores tanto individualmente como colectivamente realizan por todo el territorio nacional, también son claves en su divulgación revistas que se publican con periodicidad (Phayum, Texturas, etc.), antologías como Poesía visual ante el nuevo milenio, museos especializados en poesía visual (Tarragona) etc. Solo así se podrá llegar a entender la sensibilidad que rodea a este mundo tan amplio y a la vez tan concreto que es la poesía visual.

 


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