7° Encuentro Internacional de

Poesía Visual, Sonora y Experimental

 

 

 

ENTREVISTA CON ANA MARIA URIBE

Jorge Luiz Antonio (Brasil)

 

 

Fragmentos extraídos de la entrevista con Ana María Uribe realizada

por el artista brasileño Jorge Luiz Antonio en el 2003.

 

 

JLA - ¿Crees que ese contacto electrónico trae nuevas inspiraciones para tu poesía?

 

AMU - Más que darme inspiración, conocer otros poetas digitales a través de la Red me enseña cosas que ignoro, pues, como digo en otra parte, la inspiración a mí me viene de las letras mismas. En realidad, nunca hice una obra en colaboración, aunque sí realicé algunos trabajos especialmente para distintos sitios, como “Zoo” para The Banner Art Collective y “Deseo-Desejo-Desire”, para Muriel Frega, quien estaba armando una página sobre el deseo. El intercambio en lugares como Webartery me hizo ver una serie de cosas que de otro modo quizás no habría conocido o probado nunca, como Director, con el que hice un CD-ROM de mi obra.

 

Hasta mediados de 2001 me sentía un poco obligada hacia mi formación minimalista, posiblemente derivada de la estética de la Bauhaus en la que me crié. Por eso en mis obras aparecía un solo tipo de caracteres, y apenas dos o tres de éstos, vale decir, por ejemplo, una P y una R, pero nunca todo el abecedario en un mismo poema. Con “El circo”, que realicé a partir de la segunda mitad de 2001, no sólo empecé a usar todo el alfabeto, sino que inclusive modifiqué la forma de las letras, lo que habría sido tabú para mí en 1999, algo así como una falta de rigor. A partir de “El circo” el sonido comenzó a adquirir mayor importancia, hasta que se vuelve imprescindible en obras como “Ensayo de orquesta” o “Disciplina”.

 

En 2002 los poemas comienzan a tener una trama. Hay una línea de tiempo con un comienzo, un punto culminante y un desenlace. En “Disciplina”, los personajes son los mismos que ya aparecían en “El circo”, pero aquí están sometidos a la tiranía de un cruel dictador.

Y por último, vuelvo a la palabra.

 

Cuando comencé los “Anipoemas” en 1997, gradualmente fui desplazándome de las palabras a las letras. Sólo “Hojas rojas secas” 1997 contenía palabras. Encontré que las letras podían independizarse; tenían vida propia. Durante cinco años las letras fueron las protagonistas de mis obras. Entonces comencé a preocuparme. ¿Las letras se disgregarían también en fragmentos cada vez más pequeños -como había ocurrido con las palabras- y dejarían por ende de existir? ¿En lugar de permanecer cobijadas en el cálido seno de la palabra se atomizarían y desaparecerían para siempre? Entonces surgió “Deseo-Desejo-Desire”, que señala mi retorno a la palabra.

 

JLA - Me gustaría saber, por ejemplo, si tu formación profesional contribuyó a la elaboración de tu poesía.

 

AMU - Sin duda, fue el medio en el que nací el que más contribuyó al desarrollo de mi obra. Mi padre, además de ingeniero civil, era escritor y crítico de arte. Por él conocí la revista “Diagonal Cero”, dedicada a la poesía visual, que publicaba aquí, en La Plata, Edgardo Antonio Vigo. Aun en épocas más recientes, en 1990, fue él quien me regaló el Diccionario de los Jázaros, tan relacionado con el hipertexto, cuando yo todavía ni soñaba con hacer poesía con la computadora. De modo que en casa de mis padres era común hablar de estos temas.

 

JLA - Conozco algunos de tus trabajos en diversos medios: el libro impreso, dos ediciones de un CD-ROM y tu sitio. ¿Publicaste otras obras?

 

AMU - Por las mismas características del género, hice distintas pruebas en distintos medios. Por ejemplo, “Hojas rojas secas” fue uno de mis viejos Tipoemas, escritos con la Lettera 22 en el tipo Pica, semejante al Courier. Más tarde quise hacer con él una filmación en 8 mm, que quedó por la mitad, y luego un afiche, para el cual compré sellos de goma con las letras. Eran letras extrañas, que no respondían a ninguna tipografía standard. En 1997, cuando compré mi primera computadora y comencé los “Anipoemas”, copié las letras del afiche dibujándolas una por una con Coreldraw y armé el poema animado, así que la obra ya cumplió treinta años en distintos medios y versiones.

 

JLA - ¿Cuál es para ti la relación entre poesía y tecnología?

 

AMU - Yo me defino a mí misma como una poeta visual que usa medios electrónicos. Vale decir que no soy una artista web plena. Sigo siendo, ante todo, una poeta visual. Mis obras electrónicas más antiguas son gifs animados, y las más recientes, animaciones Flash o Director. No he usado hasta ahora interactividad ni generatividad, porque no se me ha ocurrido un buen motivo para hacerlo. Para mí lo más importante es que el resultado sea interesante, y no que se aproveche tal o cual característica de la herramienta o de la Red. Pretendo que el instrumento haga lo que yo quiero, aunque pueda hacer con él muchas otras cosas que no hago.

 

Mi poesía no contiene elementos exclusivamente argentinos, excepto ocasionalmente, como en “Desire”, donde la s y la i bailan un tango formando un "si" aparentemente de aceptación, pero que en una segunda lectura es condicional. Nunca me planteé este tipo de cosas porque nunca me sentí anclada a un tiempo y lugar. Lo que sí encuentro -como decía en la entrevista con Megan Sapnar- es que, dentro de mi obra, lo que atrae a los de un ámbito cultural -por ejemplo, los países de habla inglesa- no es lo mismo que llama la atención de los de otras culturas como la mía. En la entrevista menciono las “Escaleras” (1999), que no interesan al público de habla inglesa, quizás porque no son graciosas. Podría hablar también de “Centauros en manada” (1998), ignorado en general tanto por unos como por otros, pero que fue apreciado en Rumania, donde lo mencionaron en un artículo periodístico, y en Rusia, donde fue publicado sobre papel en versión estática.

 

No creo que Internet homogenice la poesía, ni mucho menos. Creo que sí hay un uso estereotipado de ciertos efectos de Photoshop o de Flash, o cierto tipo de interactividad e incluso de generatividad que logra resultados bastante aburridos, pero cuando realmente tienes una idea, inmediatamente eliminas el sobrante y el cliché.

 

JLA - ¿Podríamos pensar que hay elementos comunes a todos los poetas del mundo?

 

AMU - Pero no diría lo mismo de toda la poesía electrónica. Hay poemas electrónicos muy universales, como She, de Duc Thuan, que puede ser entendido por cualquiera a pesar de estar basado en una palabra inglesa. Otros, como Seattle Drift, de Jim Andrews, son visualmente tan sugerentes que intuimos su significado aunque no comprendamos el texto. También tenemos poemas electrónicos sonoros que no requieren la comprensión de ningún idioma para ser entendidos. Pero la mayor parte de la poesía electrónica sigue vinculada al idioma.

 

JLA - Háblame un poco sobre tus experiencias con la poesía, a partir del momento en que comenzaste a usar la computadora, Internet y la Web como formas de comunicación poética.

 

AMU - Siempre tuve computadoras a mi alcance, pero nunca me interesaron demasiado. A mediados de 1997, de regreso de un viaje a Birmania, me quedé sin trabajo y por consiguiente con mucho tiempo libre, de modo que resolví comprarme una computadora. Con Corelmove, que venía incluido con la impresora, comencé a hacer las animaciones, que después copiaba cuadro por cuadro y pegaba en un animador de gifs. A partir de allí, armé mi sitio. El primer comentario que recibí decía: ¿Esto qué es? Pero no me desanimé.

 

 

 

Obras impresas y electrónicas de Ana María Uribe:

Libro Tipoemas y Anipoemas. (2001, Buenos Aires)

CD-ROM Escaleras y otros Anipoemas. (Buenos Aires, 2001 y 2002)

Sitio Tipoemas y Anipoemas (1997-2003) http://amuribe.tripod.com