6° Encuentro Internacional de

Poesía Visual, Sonora y Experimental

 

 

 

. Poesía Visual: de Joan Brossa a Iberoamérica .

Patricia Delmar

 

 

Consciente del reto que supone sintetizar un ensayo sobre un tema tan amplio como apasionante, como es de la Poesía Visual, intentaré reflejar un panorama flash que sencillamente acompañe al visitante de esta gran Exposición Internacional de Poesía Visual, donde participan más de 170 artistas de diversos países del mundo. Un ámbito ideal para dejarse llevar por la mirada, por la seductora atmósfera y los guiños que muchas obras provocan desde los espacios donde fueron dispuestas. Una ocasión para celebrar –público, artistas, especialistas y organizadores- algo tan particularmente prodigioso como es la vida de la Poesía Visual en nuestros tiempos. Sólo pensar en su vigencia, en la efervescencia contagiosa que hace posible un encuentro de estas características, es ya una señal alentadora.

 

Borges insistía en que hay que seguir buscando metáforas que sacudan la imaginación.  Aquí estamos frente a la cumbre de las metáforas, donde instantáneamente se hace reconocible la comunicación en estado puro, la libertad absoluta del lenguaje, el terreno asombroso donde se involucran lo real y lo posible, lo irreal y lo imposible, lo probable y lo insostenible.

 

Emociona pensar en los poetas de todos los tiempos que han influido ampliamente en la Poesía Visual con múltiples propuestas. Traigo entonces una referencia singular, de John Keats, otro paradigma con mayúsculas, considerado como el romántico inglés de las odas y sonetos más grande del siglo XIX. Casi como un poema visual, este verso reza sobre su tumba:  Aquí yace uno cuyo nombre fue escrito en el agua.

 

Siguiendo sucesivas lecturas de análisis y ensayos, acerco algunas definiciones de la Poesía Visual, a partir de sus propios hacedores. Aquí algunos apuntes jugosos...

 

...“metalenguaje poético de la escritura que gira alrededor de lo ideo gramático”, según Canals.

 

...“Creaciones en torno a espacios que rodean al signo, que contienen sugerencias, guiños e insinuaciones de sentido”

 

...“Poesía que no confiere a sus elementos, por ejemplo las palabras, ni en sentido semántico ni estético, a través de la habitual formación de contextos ordenados lineal y gramaticalmente, sino que se apoya para ello en conexiones visuales. Así lo señala Juan Carlos Romero, uno de los poetas visuales argentinos y promotor de cientos de exhibiciones de esta especialidad -como la que hoy podemos disfrutar- que apoya la teoría de Max Bense, cofundador del movimiento de la Poesía Concreta. Según Bense, la palabra, no es empleada primordialmente como soporte intencional de significado, sino también como elemento material de una composición, que se condiciona y expresa mutuamente.”

 

...“el arte de ver poesía en las cosas, sabiéndolas expresar a través de la plástica”.

 

Seguramente esta última aproximación podría generar múltiples debates. Pero no sería más que otro disparador de polémica. La cuestión es poder comprender lo que vemos y apreciamos. Lo que leemos y sentimos. Las connotaciones de la Poesía Visual están algo enredadas  en su esencia histórica y filosófica, pero merecen tratarse con mucha amplitud.

Por eso, debemos zambullirnos en su línea del tiempo, en su recorrido para ir observando la rica iconografía de sus autores.

 

Antes de referirme al catalán Joan Brossa, el máximo encargado de bucear en este lenguaje de forma multidisciplinaria en España -quien también murió como nuestro pope, Edgardo Antonio Vigo hace unos pocos años atrás- considero oportuno y casi automático, trasladarnos a la remota cuna de la Poesía Visual, precisamente a uno de los acontecimientos que revolucionaron la cultura en todos sus parámetros a comienzos del siglo XX, me refiero al movimiento Dadá.

 

Dadá parece contagiar entusiasmo y felicidad a quienes vivimos con pasión el mundo del arte y de la literatura. Siempre sospeché que se debería a su implicancia en la sensación de libertad que se desprende de este grupo. Algunas de sus afirmaciones sobre la obra de arte, el público o la creación siguen teniendo hoy absoluto vigor. Y son, indudablemente, la raíz de nuestro tema. En los Estados Unidos, el Dadá había florecido de la mano Marcel Duchamp, -artista clave y fundamento de lo que luego sería el arte conceptual- quien presenta su primer ready made, como la máxima expresión del hecho antiartístico. El planteo de Duchamp es que ya no se realiza una obra de arte, sino que se elige una entidad o un fragmento entre los objetos cotidianos. El artista no es el que pinta o esculpe, sino el que escoge un objeto, no por su calidad estética o simbólica, y se convierte en arte por haber sido favorecido entre muchos otros elementos.

 

Luego veremos la influencia de Marinetti. Es interesante detenerse ante su observación sobre la revolución tipográfica, (antecedente radical para el advenimiento de la Poesía Visual), donde cuestiona el espacio plástico de la página y afirma: “nosotros emplearemos en una misma página veinte caracteres tipográficos distintos si fuera necesario”.

 

Justamente en esos años futuristas, concretamente en 1919, nace en Barcelona Joan Brossa, un poeta en el más amplio sentido de la palabra. Para Brossa no existieron los géneros, ni las fronteras entre las artes. Veremos en Brossa una de las claves de toda Poesía Visual: la relación que se produce entre la palabra y la imagen.

 

Desde el comienzo, sus objetos provienen del trasvase de la palabra escrita a la imagen visualizada. Entonces, tanto los objetos como la obra, a causa de su concepción poética, se resisten a ser considerados plenamente dentro de las coordenadas de la plástica.

 

España multiplica su presencia en revistas y ediciones limitadas, de forma sucesiva. Hay una ebullición por la poesía experimental y la poesía visual, como lo demuestra el ya mítico Urogallo. O  el “no va más”, cuando en 1975 sale de la mano de una editorial comercial de prestigio, “La escritura en libertad”, de carácter internacional.

 

También en los '70, aparece la idea necrológica del arte. En España, Ignacio Gómez de Liaño anuncia la muerte de la poesía visual y concreta, que no llegó a concretarse,  por fortuna... Este tipo de pompas fúnebres se multiplicaban y en Argentina, Luis Felipe Noé promulga la muerte de la pintura. Eran épocas de repensar la creatividad, de reflexión filosófica y rebelión. Sin embargo, entre la vida y la muerte de los poemas y del arte, seguían surgiendo distintos grupos y artistas que a manotazos salvaguardaban la creatividad, dando lugar a nuevas teorías, a nuevos lenguajes. En Brasil -especialmente-, Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela, México... además de Argentina y España, de las que ya hemos tratado sus raíces. Vigo hacía hincapié en la integración natural en dirección a lo que llamaba “una plástica con sonidos, hacia una música con formas plásticas, una poesía para ver y otra para oír, un cine que utiliza el tiempo real, un teatro diapositivado”.

 

En el determinante contexto de la difusión y documentación, no puedo más que enfatizar la labor de Vortice Argentina, con Fernando García Delgado y Juan Carlos Romero, que han llevado a cabo la labor minuciosa y quijotesca al organizar, reunir, y registrar lo que suponen estas exposiciones internacionales, volcándolo luego en su completo archivo virtual, fuente de información de incalculable valor para cualquiera de los que estudiamos y nos sentimos ligados a la historia de la cultura de nuestro tiempo.

 

Me atrevo finalmente a señalar un factor que hace que la Poesía Visual se conserve aún con la frescura y la poli filosofía de su elaboración: no depende especialmente del mercado. Está más allá de los lineamientos de las ventas; sus realizaciones son una vía paralela a la que muchos de sus hacedores deben afrontar en el mundo de las galerías de arte, de los museos, de las ferias. Incluso de la crítica. Están más allá del protagonismo, de la consagración. Siguen su curso de forma emancipada, se enlazan en un extraño submundo de intercambios solidarios y amistosos, de convocatorias internacionales, de difusión abierta, de caminos que se transforman en avenidas. Soplan todavía los aires de libertad en este cosmos azul de la Poesía Visual.