6° Encuentro Internacional de

Poesía Visual, Sonora y Experimental

 

 

 

. INTRODUCCION .

Comité Organizador

 

 

Un camino nuevo para un antiguo poema

 

“En el poema-objeto la poesía no opera únicamente como puente sino también como explosivo. Arrancados de su contexto, los objetos se desvían de sus usos y de su significación. Oscilan entre lo que son y lo que significaron. No son ya objetos y tampoco son enteramente signos. Entonces, ¿qué son? Son cosas mudas que hablan. Verlas es oírlas. ¿Qué dicen? Dicen adivinanzas, enigmas. De pronto esos enigmas se entreabren y dejan escapar, como la crisálida a la mariposa, revelaciones instantáneas”.   

Octavio Paz

 

Se inicia una nueva edición del encuentro de poesía visual y estamos frente a un importante cambio en las imágenes que han enviado los participantes en relación con trabajos anteriores.

 

Posiblemente sea necesario introducirse en este proceso para poder ver cuáles son las razones de este cambio y para eso tendríamos que mirar para atrás para ver qué fue ocurriendo desde que los artistas decidieron transformar la letra y la palabra en imágenes.

Desde principios del siglo XX y a partir de lo que realizaron los artistas futuristas con sus palabras en libertad hasta hoy, se han ido produciendo nuevas incorporaciones que, en esta oportunidad, se hacen más visibles.

 

A mediados del siglo los artistas productores de la poesía concreta crean sus poemas donde la palabra ya se ha convertido en forma más evidente y sostenida, en imagen gráfica. En este caso, todavía las letras mantienen el formato tradicional con muy pocas modificaciones del signo, aunque en la redundancia y en la ambigüedad construyen una estructura artística muy familiar, con lo que se llamó la pintura concreta.

 

Pero desde ese momento y hasta hoy la letra se va intercambiando cada vez más con el carácter semántico del texto en un ir y venir al que se asocia ya con más vehemencia el objeto desde todas sus significaciones: objeto encontrado, objeto banal y objeto metafórico. En este lugar podríamos hacer un catálogo abundante de las distintas formas en que se incorpora el objeto como parte fundamental del poema visual. Y esto es lo que se verifica en las obras que se exponen tanto de nuestro país como de otros lugares del mundo. Pero a esto hay que agregar la presencia de la herramienta que favoreció la posibilidad de ampliar las significaciones en la poesía visual contemporánea: la computadora.

 

Ya la imprenta había hecho su aporte a la producción de obras. Tanto la impresión tipográfica como el offset y la xerografía ayudaron a los artistas a multiplicar la calidad y la estructura plástica de sus creaciones, lo mismo que la fotografía en su precario formato de los albores del siglo XX. En estos años la producción de objetos es la más voluminosa de la historia y así con la misma velocidad que se producen también se consumen. El desecho será finalmente recuperado por los artistas para cargarlos de poéticos significados bien alejados de lo que fueron en su uso cotidiano.

 

Los sueños, las aspiraciones personales, la zaga familiar, las connotaciones religiosas, la magia son solo algunos de los temas que abarcan estos poemas objetos.

 

En ese cruce de letras, palabras y objetos esta instalado hoy el poema objeto; ya hay quienes -bastante apurados- llaman a esto la estética del siglo XXI, pero el siglo recién comienza y solo, por ahora, estamos aprovechando el trabajo acumulado en estos cien fructíferos años. En el arte no se puede hacer futurología; el arte es un proceso vivo y precisamente es, por su carácter vivo, que acompaña los procesos de cambio de la sociedad.

 

 

La video poesía y los trabajos en multimedia

 

También hay que tener en cuenta las participaciones que están inscriptas en el video poético y las poesías visuales multimediales.

 

El video poético se puede dividir en dos partes. La primera como documentación de acciones ya realizadas anteriormente, las que solo nos informan de los registros tomados en cada oportunidad.

 

Las acciones poéticas registradas pueden ser la marca de la mirada crítica del artista sobre distintos aspectos de la vida cotidiana convertidos en poesía a partir de acciones realizadas en forma voluntaria o no por otros participantes. La palabra toma diversas formas que pueden ser fonéticas o gráficas, siempre presentadas en espacios públicos o privados, que se van a convertir en escenas teatrales sin guiones de carácter dramático.

 

Las poesías multimediales están directamente asociadas a la producción digital y anuncian una forma distinta de expresarse y, como consecuencia, habrá que ejercitar otra forma de ver. Aquí habría que hacerse una pregunta para ir meditando acerca del cambio profundo que podría producirse de ahora en más, acerca de que las herramientas multimediales serán las que provean elementos plásticos que para posibiliten la producción de obras en el futuro en forma casi exclusiva. Esto es una pregunta repetida en otras oportunidades y que ya se habrán hecho aquellos que se conmovieron con los primeros filmes de los hermanos Lumiere.

 

El arte, desde siempre, tiene infinitas formas de expresión y de reproducción, con las más variadas herramientas que a veces se superponen, otras se anulan y en muchos casos se complementan.

 

La experiencia en la poesía visual asegura que es una cantera de formas creativas tan rica que, por ahora, la complementación es una regla que se cumple inexorablemente.

 

 

Las acciones (performances) y los libros de artista

 

Estas dos formas de expresión han nacido y acompañado a la poesía visual desde sus comienzos por lo que seria redundante volver a hacer enunciados que ya fueron expresados en distintas oportunidades. Solo se puede asegurar que tanto los artistas que hacen poesía con su cuerpo como los que producen libros de artista, han incorporado una nueva gama de imágenes, producto de los mismos avances de carácter tecnológico ya enunciados.

 

Cuando Mallarme decía que el poema Un golpe de dados era el fruto de su entusiasmo frente a las señales que producía la nueva ciudad de fines del siglo XIX, estaba iniciando una estética que parece no cerrarse nunca: la poesía visual.

 

Nuevas herramientas para la producción, la reproducción y rápidas formas de comunicación para que utilicen los nuevos artistas, aseguran un largo camino para la poesía visual que recién se inicia y que todavía no tiene fecha, lugar, ni forma de cómo va a seguir, ni cuándo va a terminar.