5° Encuentro Internacional de

Poesía Visual, Sonora y Experimental

 

 

 

. MI POESIA VISUAL .

John M. Bennett.

EE.UU.

Septiembre de 2002.

 

 

 

Aun antes de llamar "poesía" a mi fascinación con las propiedades mágicas del lenguaje yo tenía interés en la presencia visual del lenguaje y en su ser material en general. Cuando era niño de cinco anos escribía notas y dibujos en pedacitos de papel, los envolvía bien envueltos y los echaba del barco en que cruzaba el Océano Pacifico en ruta al Japón. En el Japón me enfrentaba lo que era para mí una experiencia bien visual: en todas partes veía la escritura japonesa, que no podía leer. Vivía con esta escritura por más de dos años a una edad muy influenciable, "leyéndola" de una manera muy personal.

 

Este interés y esta experiencia se hacia muy notable al principio de mi adolescencia cuando entendí que mi fascinación con el lenguaje se llamaba "poesía". Escribí una oración al sol e ideaba un ritual para acompañarla, que consistía en un altar chiquito y en el quemar un trozo de soga que había encontrado en una playa. Los poemas no eran solamente abstracciones metafísicas, sino tenían una presencia material y funcionaban en el mundo material y físico. Se los podía ver y tocar.

 

Durante mis primeros años de escribir poesía, cuando todos mis poemas eran textuales, me parecía aun que su presencia visual importaba. También, es cierto, eran documentos orales, pero los espacios entre los versos, y, más importante, los espacios blancos a los fines de los versos, eran esenciales a lo que eran: el silencio visual era parte fundamental de la música visual del poema. En esto me alentaba la poesía de e e cummings, que a menudo empleaba de manera muy eficaz los espacios en blanco.

 

En 1970, iniciaba la creación en cantidad de lo que se puede llamar propiamente poesía visual, junto con mis poemas textuales. Los primeros ensayos eran composiciones que empleaban frases y palabras recortadas de periódicos populares collagados. En un poema, por ejemplo, que se intitulaba "El Poeta come una gran cena", las palabras se arreglaban en la forma de una mesa.

 

Desde allí empezaba a desarrollar una caligrafía muy personal, una clase de escritura dibujada, que es bastante conocida entre los que tienen interés en la poesía visual. Frecuentemente combino la caligrafía con texto, o imágenes, u otras materias en una multitud  de maneras. El hecho de que efectúa la comunicación por vías visuales tanto que literarias, o sea, por la "lectura" de las líneas dibujadas y formadas, me importa mucho.

 

Yo creo que la "poesía visual" no es más que el reconocimiento del hecho de que la poesía, y sin duda el lenguaje mismo, no es simplemente un medio abstracto sino parte integra de la realidad humana física o material. La poesía visual, la poesía sonora, cualquier tipo de poesía, son en el fondo la misma cosa. Es parte de nuestro cuerpo, y es nuestro cuerpo, junto con la mente, que "lee", que la conoce y sabe, y que la entiende.